Thursday, June 22, 2006

LOS ALMANAQUES NUESTROS DE CADA AÑO

Por estas épocas los almanaques se transforman en objetos de búsqueda frenética. Unos los prefieren de grandes dimensiones, otros confeccionados en varias hojas para anotar en él, otros de tamaño reducido para guardarlos en la billetera. Todos en si conllevan ese sentido que ningún objeto tiene en la vida de las personas, incluso los hay aquellos que los prefieren con nostálgicos paisajes alpinos, o como el invariable almanaque que siempre lucia la cocina de la casa de mi infancia, donde dos gatos dentro de una cesta jugaban con un ovillo de lana., mientras que a sus pies corrían los días y los meses en busca de un nuevo ejemplar para el año siguiente. El almanaque se transformó con el tiempo y su uso en el objeto más carismático de la publicidad, y sino que lo diga aquello de: infaltable en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballerooo Pero su característica es tan peculiar que ni siquiera atesora el tiempo que pauta, dado de que no es posible guardarlo de un año para otro. Es la mayor y más difundida conquista del hombre como ser vivo frente a las demás especies, graficar en forma concreta el más abstracto de los conceptos: El Tiempo. Su nombre deriva de la palabra árabe al-manaj, que significaba Libro de los Meses, lugar donde las caravanas anotaban la posición de las estrellas y los días transcurridos de travesía por el desierto. Su origen se remonta posiblemente al siglo XV en su forma convencional, por lo que no es de dudar de que el invento de Gutemberg haya tenido mucho que ver en su difusión.-
Si bien el más antiguo que se conoce procede de Alemania y se remonta a 1457, existe en Francia un sucedáneo de almanaque de origen galo grabado en bronce que data del Siglo II. Salvando distancia también se conserva un naos de la 30ª Dinastía egipcia donde se tiene grabado un calendario de 36 períodos de 10 días que representaban el año egipcio.(378-341 AC). Es indudable que para la existencia del almanaque debió antes existir un Tiempo Universal, un “año calendario” en la que todos estaban tácitamente de acuerdo. Si bien ya en el Siglo IV AC y en el II AC, los griegos Calipo de Atenas e Hiparco, respectivamente, concibieron la mayor aproximación al Año Trópico (recorrido exacto de la Tierra alrededor del Sol), conocimiento que fue olímpicamente ignorado hasta el siglo XV DC.
De América, el más famoso de los almanaques es el de los Aztecas, que hoy se conserva en el Museo Nal. de Arqueología de México. La tradición occidental ha hecho de los almanaques un objeto confeccionado en cartulina, de forma rectangular que promedia loa 40 ctms. de alto por 20 de ancho, que si lo comparamos al Azteca, nos encontraremos que éste es de forma circular con un diámetro de 3.50 metros, confeccionado en piedra basalto de 20 toneladas de peso, en el centro del cual se encuentra esculpida la imagen del sol. En el derredor inmediato lo circundan 20 glifos que significan los días del mes. En el resto del circulo se resumen todos los conocimientos astronómicos que esta etnia americana disponía hacia el siglo XIV, fecha probable de su confección.
Pero los almanaques toman verdadero impulso hacia el siglo XV, cuando el mundo deja el calendario Juliano de doce meses que se iniciaba en Marzo y finalizaba en Febrero. Es a partir de esta concepción romana que surge la palabra Noviembre (como noveno mes) y Diciembre (como décimo mes), palabras que una vez adoptado el nuevo calendario Gregoriano en el 1582 mantienen la etimología aunque ambos se transformen en onceavo y doceavo mes del año, respectivamente. Pero ya con anterioridad a este hecho, los almanaques habían comenzado a tener una gran popularidad, sobretodo a partir del que imprimió el astrólogo Regiomontano en 1475, el que además de meses, días, lunación, e informaciones varias, tenían predicciones astrológicas para el año de uso del mismo. Esta costumbre (¡aun vigente en nuestros dias!) recibirá por entonces el nombre de “almanaques piscatores” de los que se conservan los pertenecientes al barcelonés Graballachs de 1487 y el del vienés Engel de 1494. Este furor de los “almanaques piscatores” tentó incluso a personalidades como Benjamín Franklin, a Wolfang Goethe y a Shiller, los que editaron los suyos con singular suceso y popularidad. Salvando distancias, uno cuando mira estos trabajos piensa inmediatamente en el tradicional Almanaque del Banco de Seguros del Uruguay, almanaque poseedor de una tradición casi centenaria y que por sus páginas han desfilado importantísimos autores de toda una centuria de la cultura y la ciencia de nuestro país.
Por lo general los almanaque de occidente están compuestos por doce folios, mientras que para otras culturas esto varia de acuerdo a los meses de su calendario y al inicio del año. Si bien para nosotros este comienza en enero, para los hebreos el año comienza aproximadamente a la altura de nuestro septiembre, tal como también lo comenzaban con el mes del Vendimiario el calendario Republicano Francés de 1792. Los meses del calendario Hindú coinciden con los signos zodiacales respectivos, por lo que la primer hoja del mismo, denominada Caitra, corresponde a nuestro Marzo-Abril del sigo de Aries. En el caso de los chinos, el almanaque se divide en 24 estaciones o jiegi, de acuerdo a las 24 posiciones equidistantes del Sol sobre al eclíptica.. Como es móvil, la primera hoja fluctúa su comienzo del año entre el 21 d enero y el 20 de febrero del occidental.
Existe aun en la confección del almanaque occidental la discusión de cómo debe ordenarse cada línea semanal del mes. Por un lado están aquellos que sostienen que la semana comienza un lunes y termina un domingo, por aquello de históricamente Dios trabajo seis días creando el mundo y descansó al séptimo. Lo más usual, si observamos hoy en día a los almanaques es que la semana comience el domingo y finalice el sábado por aquello de que es el último día de trabajo (semana inglesa) . - Por otro lado los años tampoco coinciden en los almanaques de las diferentes culturas del mundo, ya que si nuestro año occidental es del 2006, el año judío correspondiente en su almanaque es el 5767. En el caso de los Fundamentalistas Musulmanes, cuando nuestro almanaque marcaba el año 1990, ellos celebraban a partir de Julio de ese año la llegada del 1411, diferencia irregular por tratarse de un calendario lunar. Respecto a esto si observamos detenidamente los almanaques de no hace más de diez años, nos encontraremos de que ellos paralelamente al calendario gregoriano vigente, las hojas del almanaque que gentilmente nos obsequiaba el Almacén de Ramos Generales La Amistad, contaban también con la información del calendario lunar, cuyas lunas menguantes, crecientes y nuevas no eran precisamente sólo para uso de podas, siembras o cortes de pelo.-

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